Asesinatos NO machistas y el peligro de mentir.

post cementerio

Ayer los titulares nos dieron un nuevo caso de “violencia machista”, esta vez en Zaragoza, la que sería segunda de Aragón y número 30 de España. Muchos, en persona, me habéis dicho que estas entradas os gustan y que son necesarias y otros que no las leéis porque os parecen insoportables. Bien… si estás en el segundo grupo y al leer esto has entrecerrado los ojos y has pensado que lo que aquí se escribe no te va a gustar, te sugiero que le des una oportunidad. Igual te sorprende. Porque con este caso, no vamos a quedarnos con los titulares.

Mejor nos quedamos en Twitter, donde nuestro ilustre presidente ha demostrado el coraje de publicar un tweet en el que CONFIRMA un nuevo caso de Violencia Machista y urge a garantizar la seguridad de las mujeres:

No podía faltar su sabuesa, la señora Carmen Calvo, echando una mano y asegurando que no pararán hasta garantizar la seguridad de las mujeres. Esta misma Carmen Calvo que dijo eso de que si no se dice un sí explícito antes de una relación, puede considerarse violación, y que así debería recogerlo el código penal, creando leyes orwellianas para regular cómo debemos comunicarnos los seres humanos antes de practicar un coito.

Es bien sabido que algunos piensan que todo lo malo que le haga un hombre a una mujer es machismo. Aquí no importa esa proclama que tan bien nos ha venido para civilizarnos de que todos somos iguales. Las cosas malas que le hacen los hombres a las mujeres son más malas, porque, tal y como se asegura hasta el aborrecimiento, todo es machismo y vivimos en una sociedad con patriarcado estructural e institucional. Pero veamos… ¿y si? Resulta que poco a poco las noticias van desgranando la historia.

Él, médico jubilado, 67 años. Asesina a su madre, anciana de 92 años dependiente. Luego asesina a su mujer, 68 años, médico también, que al parecer tenía Alzheimer. Se dice también que el asesino estaba pasando por una honda depresión.

http://www.elmundo.es/espana/2018/09/06/5b90ec31ca474169798b45e7.html

¿Es lo mismo el hombre que mata a su mujer porque tiene celos o porque piensa que se va a marchar con otro que este caso? ¿Puede ser que un hombre mate a una mujer y que no medie ningún tipo de machismo? Yo no conozco a esas personas, de modo que solo hablo de hipótesis. Más vale ser prudente que ser como Pedro Sánchez. ¿Y si el hombre estaba desesperado, veía un futuro negro para su madre y su mujer y justo en ese preciso instante estaba pasando por el lado más oscuro de su depresión? Una depresión puede cursar con síntomas psicóticos, y la psicosis se define como “Enfermedad mental grave que se caracteriza por una alteración global de la personalidad acompañada de un trastorno grave del sentido de la realidad”. ¿Seguimos pensando que el móvil es machismo? Nuestro presidente y vicepresidenta lo tienen claro. Ya lo dijeron, “son un gobierno feminista”, se toman la libertad de quedarse para sí un término tan necesario, y parece que quieren adelantar a Podemos por la izquierda.

¿Está el machismo detrás del 100% de los asesinatos de hombres a mujeres?

Porque resulta que en otros casos similares, cuando es la mujer la que se lleva por delante a su familia, generalmente a sus hijos, los medios hablan de “suicidio ampliado”, justo después de que las críticas de sus lectores les hagan borrar titulares espeluznantes como “acto de amor” o “acto de compasión”.

A ver si va a ser que las vidas de las personas no valen lo mismo… ¿o qué? ¿Vale más la vida de una mujer que la de un niño, un anciano o un hombre? ¿Cómo se entiende, si no, que no haya ni un solo tweet de condolencia por este asesinato de hace 15 días?

O este quizá, que daría para una miniserie de terror que no se le ocurriría ni a Stephen King.

O esta otra… un típico ejemplo de “machismo de libro” al estilo “ahora te voy a dejar guapo para tus amigas” mientras le echan ácido por el cuerpo, solo que la que lo hace es la esposa.

Eso debe ser… porque unas muertes deben valer más que otras, algo así como que dan más puntos. ¿Cómo sería pues, si no, que se convoque una manifestación por el caso de ayer enZaragoza con 300 asistentes? ¿Cómo pueden tener tan claro que ha sido el machismo el móvil del asesinato? ¿Por qué nadie le ha dado el voto de confianza del “suicidio ampliado”? ¿Por qué nadie (y cuando digo nadie, me refiero a la prensa y nuestros líderes), ha podido pensar que este crimen se deba a una depresión, la desesperanza y, quizá, la ausencia de una Ley de Dependencia de calidad que se pueda hacer cargo de los seres humanos que sufren enfermedades degenerativas? ¿Hubiera sido diferente este desenlace de haber dispuesto de la perspectiva futura de una Ley de Eutanasia similar a la de otros países?

Solo hay que ver las proclamas: “la violencia machista es la mayor hemorragia del siglo XXI”. “Nos están matando”. “Que la violencia machista sea tratada como terrorismo y que se dé más apoyo económico, social y judicial”.

¿Cómo hacerles ver que España es uno de los países con menor tasa de violencia en general y de violencia de género del mundo? ¿Acaso lo parece con semejantes berridos en la calle y ese discurso constante de “nos están matando”? Lo divertido es ver la cara que pone la gente en la calle cuando se enteran de que en España, en este tema, somos de los que mejor estamos. “No me lo esperaba” dicen todos. «Claro que no… ves la tele y lees solo los diarios convencionales«.

Pero si seguimos leyendo y no nos quedamos en los titulares, resulta que hay truco. Resulta que se dan fondos desde la Unión Europea a los países miembros en función de la cantidad de denuncias y muertes por violencia de género que haya. Y nosotros somos los españoles, los inventores de la picaresca. Y resulta también que determinados partidos políticos tienen la sartén bien cogida por el mango. Por ejemplo, cuatro federaciones feministas vinculadas al PSOE acaparan a través de miles de asociaciones todas las líneas de trabajo del Plan estratégico contra la violencia contra la mujer y manejan los 24.0000 millones de euros de los fondos para violencia de género.

En Disidentia.com puede leerse lo siguiente en un interesante artículo sobre quiénes se lucran con la ley de violencia de género.

«Todo el edificio económico de subvenciones pivota en un hecho jurídico, las denuncias. A través de la ley se establecen unos criterios para el reparto de los Fondos Europeos. Una tercera parte de los fondos atiende a criterios vinculados con valores demográficos. LAS OTRAS DOS TERCERAS PARTES ATIENDE AL NÚMERO DE MUJERES ASESINADAS, al número de mujeres que se declaran maltratadas y al número de denuncias interpuestas. Así, a mayor número de denuncias más dinero procedente del Fondo Social Europeo se reparte al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad».

Que un ser humano muera asesinado es una tragedia. Que una mujer muera asesinada por su marido es, por ende, una tragedia también. Ahora bien, ¿contar más mujeres muertas de la cuenta o cambiar la terminología y LAS LEYES para que todo lo malo que le haga un hombre a una mujer sea violencia machista qué es? Es repugnante. Y cuando se pasan por estas tesituras se cometen verdaderas atrocidades como esta: Contar a esta mujer cómo la víctima 41 de 2017.

Cuando lo que de verdad intentó fue acuchillar a su marido para fugarse con todo el dinero de la familia, mientras dormía, con guantes de látex y alevosía. Ella le propinó 16 puñaladas. En ese tiempo él despertó y le devolvió una que la mató. Pasó varios días en la UCI y de ahí a la cárcel. Hubo manifestaciones, condenas en Twitter y repulsa social CONTRA ÉL pero, afortunadamente, meses después pudo probar que todo había sido en defensa propia.

Porque resulta que todos los años muere una decena de hombres a manos de sus parejas. Son muchos menos que las 50 mujeres que mueren a manos de ellos, de acuerdo. Pero si pensamos como científicos… ¿y si ajustáramos esos datos por más variables? ¿Y si metiéramos en la ecuación la fuerza física? Si Santiago en el caso de la noticia anterior hubiera tenido 10 kg menos de músculo y Sofía hubiera tenido 10 kg más, sin duda, aquel día él habría muerto y ella no. El “machismo”, como acto tóxico sexista, se desprendería de personalidades celosas y posesivas. ¿Acaso hay alguien con dos dedos de frente que piense que un sexo es más celoso y posesivo que el otro? ¿Alguien que no tenga el cerebro lavado por la ideología de género podría asegurar que hay un porcentaje de “maridos” celosos y posesivos significativamente mayor al porcentaje de “esposas” celosas y posesivas? Yo no lo creo. Lo que sí que sé con certeza es que el marido medio tiene, como mínimo, 20 kg de masa muscular más que su esposa media. Hay hombres malos y buenos y hay mujeres malas y buenas. Cuando un hombre quiere matar a su mujer tiene más probabilidades de conseguirlo porque es más fuerte. No creo que los hombres tengan más deseos de matar a sus mujeres de los que pueden tener ellas de hacer lo mismo con ellos. Ahora bien, la tasa de efectividad o letalidad del hombre es mayor porque es más fuerte. Punto final. 10 hombres frente a 50 mujeres son un 20% de las muertes. En accidentes de trabajo, por ejemplo, la tasa es de 19 hombres por cada mujer, un 95%. Aquí las muertes son del orden de varios cientos. Suicidios 3 hombres por cada mujer (75%). Aquí la cifra tiene cuatro ceros (3569 víctimas al año). Al ritmo de los últimos años, hacen falta 30 años de asesinatos machistas para llegar a esa cifra. ¿Alguien ha visto un anuncio que diga “si piensas suicidarte, no lo calles, acude a tu médico y denuncia… digo… pide vez»?.

¿Cómo explicar esto si no es porque las muertes no valen lo mismo? Ah sí… y la pela.

Pero parece que, al fin y al cabo, los humanos son despiertos y algo “se huelen”. Cuando estos atropellos son tres o cuatro la gente pasa, porque tampoco repercute mucho. Cuando son día sí y día también, las personas se mosquean. La gente es libre y, a fin de cuentas, astuta. No estaríamos aquí después de tantos milenios si no lo fuéramos. Cada vez son más los que no se tragan este cuento. Una de las primeras cosas que aprendí en mi trabajo y que más útil me ha sido es que “los pacientes pueden perdonar un error, pero no una mentira”. Cuando el ciudadano medio descubre la mentira se cabrea y hay que tener las ideas muy claras para no pasarse automáticamente al otro extremo. Sería una delicia que los líderes y los periodistas dejaran de mentir, pues están haciendo un daño terrible a la sociedad. Solo hay que leer la sección de comentarios de todas estas noticias o, mejor aún, salir a la calle a hablar con las personas ajenas a nuestros círculos. La gente comienza a hartarse de este tema. Y todo el mundo tiene claro que cuando se da voz a estas proclamas fanáticas y cuando se remarcan estos casos que son falsos se está desprotegiendo a las verdaderas víctimas, que son unas cuantas que de verdad lo están pasando mal y a las que no vamos a poder ayudar porque sus casos se diluyen entre tantos otros. Cuando una horda de individuos sale a defender a una mujer como Juana Rivas, solo porque es mujer, al son de “Yo sí te creo, hermana” y luego se demuestra que se han equivocado hasta la médula, esa mujer que está en su casa y es una víctima real vuelve a encerrarse aterrorizada por si le pasa lo mismo y no denuncia.

Muy irresponsable todo. No se le pueden pedir peras al olmo del ciudadano medio… pero quizá nuestros líderes deberían, al menos, confirmar estas cosas antes de publicarlas.

Conste que considero que lo que ha ocurrido hoy en Zaragoza es una tragedia y que el hombre es, ante todo, un asesino, y debe ser tratado como tal. Esta entrada no pretende justificar ningún tipo de violencia. Ahora bien, me parece poco probable que esto sea un caso de violencia machista. Que todo esto haya sido un drama y sea muy triste no implica que no se pueda hablar del asunto o que razonar determinadas disquisiciones al respecto sea desconsiderado, pues parece más necesario que nunca. Lo grotesco es hacer sangre y buscar rédito político con este asunto como hacen nuestros dirigentes y las asociaciones de determinados colectivos, un acto de tremenda irresponsabilidad para amedrentarnos como si fuéramos borregos. Al menos, cuando hay gente organizada, se consigue dar algún tipo de respuesta a esta demagogia, tal y como ha hecho la Confederación Española de Alzheimer.

A mí, como podréis imaginar, y como ya he dicho otras veces, este tema ni me va ni me viene, caí aquí por azar. Lo que yo persigo y perseguiré hasta mi muerte es la mentira, la posverdad, la hipocresía y el fanatismo, pues es lo que llevo haciendo desde que tengo uso de razón.

 

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