Blitzkrieg SARS-CoV-2: Mi opinión sobre el Coronavirus:

En los años cuarenta del siglo pasado, los alemanes desarrollaron una nueva táctica de guerra llamada Blitzkrieg, o “guerra relámpago”. Quizá sabiendo lo dura que había sido la Primera Guerra Mundial, con cientos de miles de soldados enfangados en las trincheras durante años, quisieron sorprender a sus enemigos con un ataque sorpresa con el que realizar una rápida penetración en el territorio rival para conseguir derrumbar al ejército enemigo antes incluso de que pueda presentar batalla. De aquella manera, los alemanes dieron la orden de atacar el frente occidental, en Bélgica y Países Bajos, un 10 de mayo, consiguiendo conquistar París y con ello tumbar a Francia el 14 de junio, un mes después. ¿Y a qué viene este recordatorio histórico? Porque la situación con este nuevo coronavirus parece, en mi opinión, un claro ejemplo de Blitzkrieg.

A lo que hemos querido reaccionar ya lo tenemos hasta en la cocina.

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Antes de proseguir me gustaría dejar claros varios puntos.

En las siguientes líneas voy a dar mi opinión. No es la opinión de los expertos, no son las recomendaciones del ministerio ni tiene por qué corresponderse con la certeza, aunque a veces haré referencias a datos reales. No es la postura oficial de mi hospital ni de mi institución. Solo mi opinión personal.

No soy un experto en epidemiología, no tengo cargos políticos ni información privilegiada. Soy solo un especialista en Medicina Interna y trabajo en un hospital público español.

Lo que aquí pueda leerse corresponde a eso, mi opinión, y como tal debe ser tomada, como algo que puede estar equivocado. Ni voy a intentar transmitir calma ni quiero asustar, y no lo voy a hacer porque no sé cómo va a acabar todo esto, aunque pueda tener intuiciones de hacia dónde vamos.

Así pues, continuemos. El tema del coronavirus está muy trillado. Este es mi blog y como tal escribo sobre lo que me interesa en cada momento y cuando me apetece.

Y como el tema está tan machacado ya, no veo oportuno en este momento hablar de virología, de dónde se inició todo o de cómo es la enfermedad. Quizá me anime en el futuro a escribir otros post. Ahora vamos con este asunto.

Creo que en el tema de la epidemia vamos tarde y mal. Somos muchos los que hemos dado tiempo y un voto de confianza al gobierno pero veo cosas que me hacen pensar que vamos por detrás del virus. Los tanques están a tiro de piedra de París y todavía estamos mirando qué ocurre en la frontera. Y esto lo pienso por la cronología de la enfermedad, que, sin ánimos de ser exhaustivos, es así:

  • Finales de 2019: En la región de Wuhan, China, se producen una serie de casos de neumonía idiopática, todos ellos al parecer ligados a un mercado mayorista de marisco, pescado y animales vivos. Al parecer, el inicio fue el 8 de diciembre y el informe el 31 de diciembre.
  • 7 de enero de 2020: Las autoridades chinas identifican el agente causal. Como todos sabemos, es un nuevo tipo de coronavirus. Los médicos conocemos los coronavirus, porque además de ser un virus que circula y es causa de síndrome gripal y neumonía, hemos tenido otros brotes con los que hemos tenido que tomar medidas excepcionales (El SARSen 2003 y el MERS en 2012)
  • El 30 de enero la OMS declara el brote de este coronavirus en China como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Por estas fechas ya hay casos en Taiwan, Japón, EEUU y Europa.
  • 11 de febrero: Se alcanzan los 1000 casos de muertos por coronavirus en el mundo.
  • 12 de febrero: Un hombre de 69 años que viene de Nepal fallece en Valencia en 24 h por distrés respiratorio y shock séptico. En aquel momento no se realiza el diagnóstico por no estar recogida la indicación en los criterios. No se sabrá hasta el 5 de marzo, cuando la autopsia revela que falleció por el COVID19. Este dato en mi opinión es muy importante porque habla de la potencial velocidad de transmisión en un mundo globalizado como este.
  • 22 de febrero: En Italia saltan todas las alarmas. 100 contagios. Comienzan a clausurar eventos y a poner zonas en cuarentena.
  • 26 de febrero: En España se da el primer caso de coronavirus con contagio local (no había viajado al extranjero), lo que eleva a 11 el número de infectados.
  • 27 de febrero: En la página del ministerio en España se publican las indicaciones para realizar la prueba a los casos de sospecha. Este documento sigue vigente a día de hoy. Las indicaciones son las siguientes:
    • Cuadro clínico compatible y estancia en los últimos 14 días en áreas con evidencia de transmisión documentada (No se incluye España, solo China, Irán, Japón y norte de Italia).
    • Cuadro de hospitalización con neumonía grave en los que se hayan descartado otras causas infecciosas.
  • 1 de marzo: En España tenemos más de 80 casos. A estas alturas Italia ya había aplicado medidas restrictivas severas.
  • 7 de marzo: En España hay más de 500 casos y la transmisión local está debidamente documentada. Es el día previo a la masiva manifestación política orquestada por el gobierno y las asociaciones afines con motivo del día de la mujer trabajadora. La postura oficial del ministerio es que el que quiera ir a la manifestación puede hacerlo, pero aconseja que aquellos con síntomas no lo hagan. Fernando Simón, director de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, y cara visible de la gestión de la crisis, es claro: «cada uno exprese sus ideas como considere» «Si mi hijo me pregunta si puede ir, le voy a decir que haga lo que quiera». Todo hay que decirlo, este hombre es un gran profesional, pero mi opinión es que me parece muy raro que con los datos en la mano, con conocimientos de epidemiología y virología y viendo el amplio despliegue de contención que están adoptando todos los países menos nosotros sea capaz de hacer esa recomendación. Los que pensamos mal, de nuevo mi opinión, ya estamos dándole vueltas a que los tentáculos y las amenazas del gobierno son siempre poderosos y sospechando que pasado el mitin político feminista se tomarían medidas más restrictivas.

  • 8 de marzo: Masiva manifestación feminista en todas las ciudades y pueblos de España. Cientos de miles de personas se reúnen, se tocan, cantan consignas… en mi opinión, algo tremendamente irresponsable y por lo que habrá que pedir cuentas al gobierno, que maneja los datos y tiene a los expertos, una vez la epidemia se calme, pues es más que evidente que se ha puesto en riesgo a una nación por una manifestación política y partidista totalmente prescindible.

  • 9 de marzo: Comparece el ministro de sanidad para explicar que se va a pasar de un plan de contingencia a un plan de contingencia reforzado. Isabel Díaz Ayuso, desde Madrid, la zona más afectada, comunica el cierre de colegios y universidades, entre otras medidas.
  • 10 de marzo: Fernando Simón revela que España ya es un país identificado como de transmisión local. Tenemos 1600 casos a día de hoy. Reconoce que Madrid y País Vasco son las zonas más afectadas y en las que habrá que tomar medidas más drásticas. Se cancelan las Fallas y otros eventos.

Para ver la cronología de casos recomiendo seguir al periodista independiente Matthew Bennett en Twitter. No hace falta ser epidemiólogo ni médico para entender la gráfica:

Dicho esto, mi impresión y, REPITO, opinión personal, es que estamos tratando un virus y los virus son así. Son muy contagiosos y las medidas se están adoptando tarde y mal. Con este índice de progresión exponencial y siendo un país tan parecido a Italia es de esperar que llevemos un curso similar, con lo cual en el futuro los casos van a seguir aumentando y es posible que se tengan que practicar más aislamientos. Ahora bien, no hay que perder de vista varios asuntos:

  • Siempre se habla de que tiene una mortalidad entre el 2-3%. Eso no quiere decir que el 2-3% de la gente que lo coja vaya a morir (lo que sería un verdadero drama). Ese porcentaje se coge con pinzas porque si atendemos a esta cronología y a cómo se comportan otros virus como la gripe o el VRS, mucha gente está pasando el coronavirus en sus casas de manera paucisintomática o solo como un catarro leve. Todavía no se conoce qué porcentaje de casos no acude a un hospital, pero si por ejemplo fuera del 90% (esto es, solo registramos 1 de cada 10 casos), la mortalidad sería de un 0.2%, similar a la de la gripe, un virus para el cual, además, estamos muchos vacunados. De cualquier forma, la mortalidad de este coronavirus es infinitamente menor que la de sus terribles primos el SARS y el MERS. A estas alturas no puedo evitar pensar que el virus lleva circulando por España desde hace tiempo, es posible que haya habido algún caso incluso en enero, ya que no disponíamos de herramientas para diagnosticarlo. Es por eso por lo que estoy firmemente convencido de que los clínicos deberíamos poder pedir test diagnósticos con total libertad, porque poco sentido tiene aislar los casos graves que consultan en urgencias si nos dejamos los leves sin cuarentena.

MORTALIDAD_CORONAVIRUS

  • En la mayoría de personas, el coronavirus va a cursar como una infección respiratoria leve. Que nadie piense que vamos a ver montones de cadáveres apilados por las calles ni nada por el estilo. El problema, y es lo que los médicos estamos siempre diciendo, es que es un virus con capacidad de colapsar el sistema sanitario, porque nadie tiene inmunidad, puede producir bajas de sanitarios y hace que si el número de contagios sea muy alto haya un número muy elevado de pacientes que precisen UCI o ventilación mecánica (hasta la fecha en España un 6% de los diagnosticados están en la UCI, sumando un total de 101 casos). En un estudio chino con 1099 pacientes el 5% han precisado UCI, aunque muchos de ellos todavía no han sido dados de alta y estos datos pueden variar. Hay muchos elementos que los médicos damos por hecho y que no deberían fallar bajo ningún concepto (oxígeno, sueros, ventiladores mecánicos, camas, personal). Espero y todavía quiero suponer que el gobierno está tomando las medidas oportunas para que no nos quedemos sin ellos.
  • Respecto al pánico generalizado, de nuevo, es posible que cause más daño a la economía y a la sociedad que el propio efecto de la infección. Que se agoten las mascarillas o el alcohol de manos es una mala noticia porque mucha gente que lo ha adquirido no lo necesita, y se lo quita a gente que sí. (De poco le sirve tener a uno en casa mascarillas si al final se infecta igual pero resulta que la mitad de la plantilla de sanitarios de un hospital está de baja porque ha tenido que explorar a los enfermos sin mascarillas). Solo soy médico, así que no sé hasta qué punto el gobierno puede asegurar suministros de todo tipo, de modo que no quiero aventurar ninguna predicción al respecto. De cualquier forma, las bolsas caen como el plomo, lo que implica que el mercado asume una parte de que las empresas van a perder dinero y otra parte de que los inversores han entrado en pánico bursátil. Observo estanterías vacías en los supermercados. De nuevo, no sé a ciencia cierta cómo vamos de recursos, pero sé que en España la logística es muy eficiente y los supermercados han asegurado que pueden dar respuesta a esta pequeña ola de pánico que se ha adueñado de la gente por hacerse con una despensa.

Y dicho esto, poco más que añadir por el momento. Lo que sí que sabemos con certeza es que la gente tiene que ser prudente. Quizá esta epidemia sirva para darnos cuenta de algunas cosas que hacemos terriblemente mal y que en otros países tienen más que asumidas, como por ejemplo:

  • Cuando uno tiene un catarro debe tomar las medidas pertinentes para no contagiar a nadie. Nos reímos de los orientales porque llevan mascarillas y pensamos que es porque son hipocondriacos pero en realidad se las ponen para no contagiar cuando se ponen malos. Viven en naciones muy pobladas, con contacto humano muy estrecho y dan a las infecciones el valor que se merecen. Quizá la refResultado de imagen de japonesa con mascarillalexión no sea conseguir una mascarilla para no coger el virus, sino ponerse una mascarilla, no ir dando besos y lavarse las manos muy bien cuando se tiene un catarro, y no ir expandiendo los virus por todos los lados como si no pasaran nada.
  • Somos mediterráneos, la familia es importante, pero tener que visitarla en los hospitales no es una buena idea. En algunos países está muy mal visto el hábito español de ir toda la familia a visitar a los enfermos. En el hospital podemos llevarnos un virus o, peor aún, pegárselo a los enfermos y los profesionales. Este debería ser un aviso para ir menos a los hospitales, sobre todo aquellos que no sean el cuidador principal. Y no solo ahora, también cuando la epidemia remita.
  • Y ya a título personal, quizá deberíamos empezar a dar más importancia a los virus, porque últimamente no hacen más que darnos tremendos sustos. Lo del Ébola fue un riesgo bastante gordo y lo del Zika también lo es a su debida manera por su potencialidad de afectación a fetos. Quizá deberíamos ampliar la vacuna de la gripe al VRS y al coronavirus y ponérnosla anualmente. Quizá deberíamos destinar más fondos a barrer las selvas y los mamíferos para detectar hasta el último virus, por raro e inofensivo que parezca, no vaya a ser que dentro de 10 o 20 años nos pegue otro susto.

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Y ya por último, y en lo que a los sanitarios respecta, aquí sí que me veo con licencia para pedir tranquilidad. No puedo asegurar que los casos vayan a empezar a disminuir en una semana ni que no nos quedemos sin determinadas cosas, pero nosotros estaremos a la altura, estoy seguro. No vamos a flaquear ni nos vamos a poner de huelga como hacen otros colectivos en los momentos de mayor trabajo (quede constancia que con esta frase no quiero dar valor ni positivo ni negativo a este hecho). Acudiremos a nuestros trabajos regularmente, cancelaremos nuestros viajes y excursiones, las sesiones científicas y limitaremos en la medida de lo posible la probabilidad de caer de baja. Y no hacemos esto por miedo a coger lo que con gran probabilidad para nosotros puede ser una infección leve-moderada, sino porque sabemos que nos debemos a los pacientes y no podemos permitirnos faltar ahora 14 días al trabajo, ya bien sea por una cuarentena o un contagio. Todo el mundo dice que nuestra profesión es muy vocacional. Conocemos a la perfección desde el día que elegimos este trabajo la letra pequeña que lo acompaña, una profesión preciosa pero sacrificada cuando es menester.

Nosotros estaremos a la altura, no me cabe duda, porque veo día a día de qué pasta están hechos los médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, administrativas, limpieza y demás que trabajan conmigo. A los compañeros que puedan leer esto: fuerza, honor y valor. Al gobierno: les estaremos observando. Y a los demás, espero lo mismo y que todos se comporten como lo que son: ciudadanos españoles en los que se presuponen determinados valores cívicos y morales.

Superaremos la epidemia, hemos pasado otras mucho peores.

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